Junta de Castilla y Leon
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Bienes Muebles

Iglesia de Santa María y San Martín

FOTOVista general del retablo de Santa María y San Martín

Vista general del retablo de Santa María y San Martín

© Fundación Santa María la Real

El objeto de este proyecto de restauración ha sido el retablo mayor de Santa María y San Martín, situado en la cabecera del ábside. Se trata de un característico retablo barroco realizado a partir de la segunda mitad del siglo XVII, que sirve de apoyo y marco a varias obras de imaginería.

DESCRIPCIÓN

Este retablo se articula mediante un único cuerpo, alzado sobre banco y coronado por un gran remate. En planta es un retablo recto, del que se destaca levemente la calle central. Por encima del altar sobre el que se sustenta, y que le sirve de sotabanco, se presenta el banco y con ambos se integra la puerta de acceso a la sacristía. Por simetría, en el lado opuesto, un trampantojo representa otra puerta de similares características.
La parte central la ocupa el tabernáculo, que llega hasta el primer cuerpo. Éste se nos presenta como un elemento incorporado en el retablo, pero que a la vez tiene una notable independencia con respecto al mismo. Formalmente se caracteriza por tener una organización en tres pisos, a modo de templete. Los elementos arquitectónicos que lo componen son de carácter clasicista e iconográficamente, su decoración está remarcando el mensaje salvífico de la Eucaristía.

El resto del retablo se organiza mediante cuatro columnas decoradas con motivos vegetales, y en sus calles laterales se alojan representaciones apostólicas así como una hornacina central aloja la representación de la Asunción de la Virgen. Rematando el retablo encontramos las imágenes de San Miguel, San Pedro y San Martín.

ALTERACIONES

FOTOPutti decorativo tras el proceso de restauración

Putti decorativo tras el proceso de restauración

© Fundación Santa María la Real

SOPORTE
En el Retablo de Santa María y San Martín podemos observar una serie de elementos externos que comprometen su estabilidad, desde el punto de vista del soporte, ya que muestran una grave oxidación como son escuadras de hierro y argollas, que seguramente fueron colocados, como en muchos otros casos, para poder colgar el monumento devocional de Semana Santa. 
También podemos comprobar que el cableado eléctrico de la Iglesia recorre gran parte de la estructura del retablo lo que implica no sólo una alteración estética sino una alteración de la estructura de la madera por los numerosos clavos utilizados para su anclaje. A su vez observamos también otros elementos como dos palmatorias situadas a los pies de la Virgen que degradan en cierto modo la visión del retablo.  
En las basas de las columnas y en el filo de algunas molduras podemos observar el ataque de insectos xilófagos, en este caso carcoma. Otra de las alteraciones, frecuente en este tipo de retablos, es la pérdida de elementos estructurales como los paneles que componen el fondo de las esculturas o de las hornacinas; en este caso era visible en la parte izquierda de la hornacina de la Virgen y en la parte derecha del sagrario.
En ocasiones, como sucede con este  retablo barroco, la pérdida de elementos ornamentales característicos de su profusión decorativa es muy común. Como ejemplo, las crestas de vegetación o querubines situados en áreas salientes, se pueden ver desencolados e incluso se dan pérdidas de material.

 

PELICULA PICTÓRICA
Respecto a las alteraciones de la película pictórica, comprobamos que en algunos casos se ha visto afectada por elementos externos como clavos, dejando a la vista la preparación original del retablo. Ésta también ha sido perjudicada por las distintas limpiezas que ha sufrido el retablo, presentando distintas abrasiones y desgastes.  
La policromía original presenta falta de adhesión debido a cambios higroscópicos o al movimiento natural de la madera. En otro caso como en la moldura inferior del banco se puede observar el desgaste de las láminas de oro, dejando al descubierto la capa de bol rojizo característico de la técnica de dorado al agua, segurmante a causa de las sucesivas limpiezas abrasivas que ha sufrido el retablo a lo largo de los años para dignificar su imagen.  Finalmente  la capa de protección sufre las alteraciones propias del envejecimiento por el paso de los años; podemos comprobar la oxidación generalizada del barniz que dificulta la visión real de los colores del retablo. Esta capa superficial sufre otras alteraciones de origen externo como las manchas de cera de velas, salpicaduras de cal debidas a las intervenciones en el templo y, en general, acumulación de suciedad superficial debido al paso de los años. 
No debemos dejar de citar en este apartado las sucesivas capas de repintes que encontramos en distintas áreas del retablo.

 

ESCULTURA
En cuanto a las esculturas de bulto redondo que componen este retablo podemos observar alteraciones muy similares. En general el soporte posee ataque de xilófagos pero al igual que en el retablo no es muy grave. Aunque sí podemos observar las típicas fendas de contracción de la madera en la parte trasera de las mismas, y también pequeños golpes. En general la capa pictórica de las esculturas tampoco posee alteraciones importantes. También destacamos como elemento exento a la escultura, en este caso de Santa María, su  corona que se encuentra desplazada hacia la izquierda, lo cual dificulta la visión de su coronación.

PINTURA MURAL 
Destacamos, por lo anecdótico de este tipo de pinturas que fueron creadas buscando una simetría en toda la composición de la obra, el trampantojo de puerta que observamos en la izquierda del retablo. Presenta falta de cohesión a nivel de la capa pictórica y precisamente por este motivo podemos observar también que ha sido fruto de repintes.

TRATAMIENTO

FOTOTrampantojo que simula una puerta simétrica a la de la sacristía.

Trampantojo que simula una puerta simétrica a la de la sacristía.

© Fundación Santa María la Real

Para la corrección de las patologías antes descritas, se han desarrollado dentro de este proyecto del Plan de Intervención 'Románico Norte', diferentes tratamientos de conservación y restauración, precedidos de una fase de estudio, análisis y documentación y del acondicionamiento del área afectada, instalando el equipamiento técnico y protegiendo el pavimento y resto de bienes culturales.

TRATAMIENTOS DE CONSERVACIÓN. 
Los tratamientos de conservación que a continuación se describen tienen como objetivo evitar el proceso de deterioro que padece el retablo, atajar las causas que provocan este estado y lograr su estabilidad física.

Para facilitar su tratamiento se desmontaron los elementos exentos del retablo. Aprovechando este momento se fotografió y documentó cada pieza desmontada de manera independiente. 
Una vez desmontado se procedió a realizar la limpieza superficial del retablo, retirando el polvo superficial y los depósitos por anverso y reverso. Durante este proceso se aprovechó para ir eliminando los elementos metálicos ajenos al retablo (puntas, hembrillas, palmatorias…) y el precario tendido eléctrico. Tras la limpieza superficial se realizó una desinfección preventiva de la madera. El tratamiento de consolidación de la madera tuvo como objetivo la restitución de las propiedades mecánicas de cada pieza, intentando no modificar su aspecto.
Dentro de los tratamientos de conservación también se ha incluido la consolidación y readhesión de policromía.
Por otro lado, también se han realizado las pertinentes tareas de carpintería, de acuerdo al principio de mínima intervención, realizándose tan sólo labores puntuales de reposición de molduras, especialmente en el sagrario y de carpintería de refuerzo.

TRATAMIENTOS DE RESTAURACIÓN. 
La restauración comprende una serie de procesos encaminados a hacer mejor la comprensión de un bien cultural, engloba al conjunto de intervenciones que inciden sobre aspectos estéticos de la obra. Por estos motivos la restauración tiene una alta carga teórica. 

De este modo se han restituido puntualmente algunos elementos volumétricos perdidos o faltas en el soporte, tan sólo en elementos seriados (basas de columna del primer cuerpo) o para rellenar orificios como los dejados por los elementos metálicos ajenos al retablo.

Del mismo modo, las reintegraciones de policromías estarán documentadas y justificadas, serán identificables, se realizarán con materiales reversibles y se adaptarán a las zonas circundantes a la laguna.

La protección final del retablo seguirá una metodología  de aplicación ajustada al criterio estético de aportar a la pieza las características que le son propias por su técnica de ejecución, su estado de conservación y su estilo o cronología relativa. 

PINTURA MURAL
Mención especial merecen los tratamientos aplicados al fragmento de pintura mural que a modo de trampantojo simula una puerta simétrica a la de la sacristía. 
Tras la realización de catas se estudió la posibilidad de la eliminación de los sucesivos repintes. Para la fijación preventiva de pigmentos se utilizarán polímeros acrílicos en solución, su estabilidad a lo largo del tiempo y su reversibilidad garantizan la seguridad de las zonas tratadas.

Las labores de limpieza se han llevado a cabo por medios físicos y químicos. Especial importancia en este caso tiene el proceso de reintegración cromática ya que  el fragmento mural debe de recuperar su aspecto de trampantojo. Por ello se ha realizado una reintegración cromática mimética pero discernible mediante el empleo de una trama o rigatino, como en el caso del retablo se realizará con una técnica reversible como la acuarela.

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