Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Ermita de Santa Cecilia

FOTOVista general de Santa Cecilia

Vista general de Santa Cecilia

© Fundación Santa María la Real - CER

Las primeras noticias sobre los orígenes del templo son muy confusas. Parece que en una lápida, cuya existencia podemos cuestionarnos puesto que no se conserva, una inscripción nos daba como fecha de consagración 1041. A pesar de todo, el edificio del que habla la inscripción-aunque fuese realizado en el siglo XI- nada tiene que ver con el actual. 

 En el llamado Testamento de doña Ofresa, recogido por González de Fauve, encontramos la referencia más antigua al barrio de Sancta Cecilia...in Aquilar.

FOTOEntorno de Santa Cecilia

Entorno de Santa Cecilia

© Fundación Santa María la Real - CER

 

 

ARQUITECTURA

            La actual planta rectangular de Santa Cecilia (Monumento Provincial Histórico-Artístico desde el 9 de Octubre de 1963) se compone de tres naves de tres tramos cada una, separadas mediante arquerías apuntadas y cabecera rectangular con un ábside central de mayor tamaño y adelantado respecto a las capillas laterales. La nave del evangelio queda presidida por un pequeño ábside trapezoidal de menor anchura que la nave, mientras que sobre la capilla de la epístola se eleva el cuerpo prismático de la torre. El edificio, que cuenta al exterior con la presencia de contrafuertes (alguno original románico, otros postmedievales y otros añadidos durante la restauración), se levantó en sillería arenisca a excepción de la cabecera en la que se trabajó fundamentalmente con sillarejo y reutilizando piezas anteriores retalladas. La caliza blanca sirvió para la realización de alguno de sus capiteles.

            Como ya hemos indicado, el amplio espacio interno se articula en tres naves, la central de mayor anchura que las laterales, mediante el empleo de arcos apuntados doblados sobre pilares de sección rectangular y semicolumnas adosadas en sus lados mayores E y O (en el hastial apoyan sobre modillones de rollo). Es una tipología propia de un edificio con cronología avanzada. Aunque su cubierta fue rehecha en la última restauración, hemos de considerar que su morfología no difiere mucho de la original: una techumbre de vigas de madera que en la actualidad posee los entrepaños revocados. En palabras de García Guinea, Santa Cecilia resulta ser la primera iglesia románica palentina de tres naves cubierta con techumbre de madera. Cuatro pares de vigas de madera a modo de tirantes unen en la parte más alta los muros laterales de la nave central. Para Hernando Garrido y Nuño González (1990) el uso de una cubierta de madera puede deberse al ruralismo del edificio o a la continuidad de modalidades ya desarrolladas en Cantabria (Elines y Santillana). El apuntamiento es perceptible en el arco triunfal de acceso al ábside del evangelio y al de la nave principal.Ventana románica en Santa Cecilia

            El ábside principal (con una doble credencia trilobulada, separada por columna, que aparece en su muro meridional) se cubre con bóveda de crucería cuatripartita con clave central y plementería de toba, claramente postmedieval. La bóveda de cañón apuntado -con buen despiece de sillería arenisca- se utilizará en el presbiterio del ábside central y ábside del evangelio, este último con abundantes signos lapidarios.

            Ya señaló Quadrado que el ábside principal, de factura claramente postmedieval y rectangular en planta, fue realizado para sustituir al original románico semicircular, si bien todavía se conserva el arco de medio punto románico, que lo comunica con el tramo presbiterial que le precede. Exteriormente posee dos contrafuertes angulares y una sencilla cornisa moldurada rematando sus muros.

            Sin lugar a dudas el elemento que más llama la atención en el exterior -rompiendo la sensación de horizontalidad y pesadez que ofrece el conjunto- es la esbelta torre prismática. Ocupa el ángulo situado entre la nave principal y el espacio destinado a albergar el ábside de la epístola. A esta torre accedemos por escalera de madera interior. Es de planta cuadrada y se articula mediante simples impostas molduradas en tres cuerpos. El cuerpo inferior es prácticamente macizo (tan solo se abren dos pequeñas ventanas de arco de medio punto en el muro sur). El intermedio posee una ventana abocinada de medio punto, sobre columnas, abierta en cada uno de sus lados (excepto en el norte). El superior cuenta con troneras divididas por ajimeces de doble columna y una pequeña y sencilla ventana sobre las enjutas. La cubierta se realizó a base de cerchado de madera con tejado a cuatro aguas. Bajo el alero todavía se conservan canecillos animalísticos.

Es de destacar la aparición de semicolumnas entregas en los ángulos achaflanados de los dos cuerpos superiores, al igual que ocurre, por ejemplo, en Torremormojón, en la torre de Cervatos y en las iglesias del valle burgalés de Valdivieso.

            La fase constructiva más antigua de Santa Cecilia se remonta a fines del siglo XII, y de ella sólo se conserva la torre y el presbiterio del ábside central. El proyecto se limitó a un edificio de nave única, ábside semicircular y torre prismática. En un segundo momento (principios del siglo XIII), asistimos a la ampliación del templo a tres naves; esto supuso un recrecimiento de la nave central y por tanto la ocultación de gran parte de una de las ventanas (la del lado oeste) del segundo cuerpo de la torre.

En una tercera y última fase (siglos XVI-XVIII) se reedificó el ábside central actual: éste reutiliza sillares retallados del ábside original hundido por causa de un fallo en la cimentación del edificio.

            Como ya anunció García Guinea, podríamos suponer que el templo de Santa Cecilia no fue un edificio aislado en el conjunto del románico rural palentino. Según el mismo autor, los arquitectos que erigieron Santa Cecilia levantaron en el mismo Aguilar de Campoo la cercana iglesia de San Andrés y los templos de Rebolledo de la Inera y Renedo de la Inera. Es un edificio en el que lo gótico se manifiesta sin embargo en una concepción espacial y de fábrica plenamente románica. No obstante su disposición interna recrea un ambiente arquitectónico que, en cierto modo, podríamos considerar muy  cercano a la estética cisterciense.

ESCULTURA Capitel de la Matanza de los Inocentes

            En la fachada sur de la nave de la epístola se abre la portada. Forma un cuerpo avanzado sobre el muro y se cubre por tejaroz sustentado por canecillos de simple nacela muy restaurados. Tanto el tejaroz como los canecillos son fruto de la restauración de 1962, sobre la que nos detendremos más adelante. Sin embargo la portada corresponde a inicios del siglo XIII. Es apuntada con cuatro arquivoltas -decoradas a base de medias cañas y boceles- que descansan en ocho columnillas acodilladas, cuatro a cada lado, con rudimentarias basas con lengüetas sobre podium. Los capiteles son vegetales, a base de hojas de acanto estriadas rematadas en caulículos y prótomos. Jambas esquinadas y cimacios con derivación en imposta, sobre la que descansa la chambrana, completan el conjunto.

            Esta ausencia de decoración figurada en los capiteles de la portada contrasta con la riqueza decorativa de alguno de los capiteles de los ventanales de la torre (arpías) o del ábside del Evangelio (guerrero alanceando un animal fantástico), si bien en unos y otros -así como en los capiteles del interior de las naves- predomina la decoración inspirada en motivos vegetales, todos ellos obra de un mismo taller.

            En el interior del templo las cestas de los capiteles de las arquerías alternan la decoración vegetal (hojas lanceoladas o lobuladas, carnosas, piñas angulares, etc.), con la geométrica (entrelazo de hojas perladas) y figurada. También merece destacarse la variada decoración de las basas (bolas, garras de león, etc.).

La ornamentación figurada es muy interesante, no solo a nivel iconográfico -dada la variedad de escenas representadas- sino también en cuanto a la calidad de la talla de alguno de estos capiteles historiados, obra de escultores de primera fila. Casi todos presentan escenas agrupadas de tres en tres: Sacrificio de Isaac, venta de José y lucha de guerreros, animal diabólico acosando a un personaje recostado, guerreros en fila y lucha de un guerrero contra un cuadrúpedo, interpretadas por Hernando Garrido y Nuño González (1990) como piezas resultantes de un conjunto más completo en el que se neutralizaría la idea de perversión. Frente a la talla tosca, además de desproporcionada, de estos últimos podemos destacar el que representa el pasaje bíblico de la Matanza de los Inocentes, obra cumbre de la escultura de Santa Cecilia y pieza sobresaliente del tardorrománico palentino. En un relieve acentuado y simétrico se representa en una sola escena al rey Herodes rodeado de soldados -cubiertos de malla- en la degollación de los inocentes. Tras los soldados, en un segundo plano, aparecen las madres llorando la muerte de los infantes. García Guinea señala cómo el conjunto presenta una talla muy similar a los capiteles  que procedentes del Monasterio de Aguilar considera realizados por el llamado Maestro de la Matanza de los Inocentes o Maestro del Claustro. También llega a relacionar la talla de algunos capiteles de Santa Cecilia con el denominado Maestro del capitel del Cristo Triunfante del monasterio aquilarense.

            Es de destacar la gran calidad de ejecución de los cimacios de los capiteles ubicados en la capilla mayor (tallos vegetales ondulados, arpías entrelazadas, etc.) trabajados a trépano y de claros referentes en el taller del claustro del monasterio de Aguilar.

            Otro capitel muy interesante se localiza en el exterior de la ventana de la cabecera. A simple vista la escena no parece tener mucha transcendencia, se trata del combate entre un caballero a pie armado con escudo y un animal fantástico que aparece alanceado por su contrincante. Sin embargo en una visión más detallada y detenida, Hernando Garrido y Nuño González (1990) señalaron cómo en el escudo del guerrero aparecían representadas las armas de los Lara, una de las grandes familias nobiliarias que ejercieron el patrocinio de varios monasterios palentinos. Sería pues una hipótesis a considerar la intervención de este linaje en la construcción -sobre todo en la ampliación o cambio de proyecto en un segundo momento constructivo- de Santa Cecilia, máxime si tenemos en cuenta el protagonismo que al parecer alcanzaron Fernando Núñez de Lara y su hermano Alvaro, alféreces de Alfonso VIII, en Aguilar de Campoo a finales del siglo XII.

            Los capiteles figurados, además, nos ofrecen un verdadero muestrario medieval de armas, ropajes, arreos, etc., analizados por Hernando Garrido y Nuño González (1992), en un reciente estudio sobre este edificio.

            García Guinea señaló vinculaciones con otros edificios como Santa Eufemia de Cozuelos o la portada de Vallespinoso de Aguilar. Hernando Garrido, precisa las repercusiones -ya señaladas en sus líneas generales por García Guinea- que determinados modelos de tallas vegetales aquilarenses, derivadas a su vez de repertorios andresinos, ejercerán sobre los capiteles interiores y de la portada de Santa Cecilia afirmando que Santa Cecilia es el canto del cisne de una manifestación artística deudora de la doble corriente escultórica protagonizada por los cenobios palentinos de Aguilar de Campoo y San Andrés de Arroyo.

FOTOCabecera - Vista Interior

Cabecera - Vista Interior

© Fundación Santa María la Real - CER

IMAGINERÍA

            Un Cristo (de hacia 1200) y una Virgen con el Niño gótica, ambos realizados en madera policromada, procedentes de esta ermita se conservan en la Colegiata de San Miguel, en la propia villa de Aguilar. El primero, que formó parte de las piezas recogidas en la exposición Las Edades del Hombre celebrada en Valladolid, pertenece al tipo iconográfico del Cristo Triunfante, con ciertas tendencias naturalistas. 

 

RESTAURACIONES 

            A comienzos de los años 60 se lleva a cabo el proyecto de restauración del edificio a cargo de D. Anselmo Arenillas, que era por aquel entonces, arquitecto territorial de la Dirección General de Bellas ACabecera y torre de Santa Ceciliartes. Este proyecto de restauración, que determinará de forma exclusiva el aspecto actual del edificio, transformó una serie de elementos: retallado y embutido de sillares en el ábside central; añadido de contrafuertes; reforma del alero; adición del tejaroz de la portada; colocación de columnillas en la torre; sustitución del ventanal gótico de la fachada sur por una saetera de imitación románica; desplazamiento de la ventana del hastial; sustitución del pavimento interno original, etc.

            A mediados de los años 60, y tras la intervención, se acondicionó todo el entorno. Ello dio lugar a una fuerte remoción de tierras que eliminó el contexto arqueológico exterior al romper y alterar los niveles asociados a los muros y destruir gran parte de la necrópolis.

 

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS

            En todo el espacio que rodea a Santa Cecilia, y en general en el cerro del castillo, se recogieron cerámicas medievales con decoración estriada y pintada, fechadas por Bohigas y Peñil entre los siglos VIII y X, si bien con pocas garantías de fiabilidad cronológica.

            En cuanto a la necrópolis que rodeaba el edificio, poco puede decirse ya que nada queda de ella, salvo las noticias que al respecto nos ofrece Huidobro Serna. Y otro tanto ocurre con las ocho tumbas que al parecer se conservaban dentro del templo, pues tan solo pervive una sepultura con dos escudos cuartelados, en la nave del Evangelio.

 

Autor del Texto: Artemio Manuel Martínez Tejera

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real