Junta de Castilla y Leon
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Las investigaciones de Románico Norte sacan a la luz al autor del Retablo Mayor de Bustillo de Santullán

FOTOProceso de restauración de la pieza.

Proceso de restauración de la pieza.

© Fundación Santa María la Real

El equipo del Plan de Intervención Románico Norte trabaja actualmente en la restauración de los bienes muebles de la iglesia de Bustillo de Santullán (Palencia). Las tareas de restauración y las investigaciones previas han permitido determinar, entre otras cosas, que el Retablo Mayor  fue realizado a principios del siglo XVII por  Juan Gil de Palacios, un escultor y arquitecto, vecino de Cervera de Pisuerga.

Todas las intervenciones incluidas en el Plan Románico Norte, promovido por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, con la colaboración de las Diócesis de Palencia y Burgos, conllevan un período de estudios previos. Las investigaciones, al igual que los trabajos de restauración, son realizadas por técnicos de la Fundación Santa María la Real y van encaminadas a determinar la evolución histórica de los templos o sus posibles modificaciones y restauraciones a lo largo del tiempo.

 

Habitualmente, la investigación histórica, se basa en el análisis exhaustivo de los libros de fábrica de las parroquias. Una labor compleja, puesto que a menudo, los documentos se han perdido o aparecen muy deteriorados. En el caso de la iglesia de San Bartolomé, en Bustillo de Santullán, los libros se conservan en perfecto estado. Gracias a ello, se ha podido saber, entre otras cosas, quiénes fueron los autores del Retablo Mayor, de estilo Renacentista, que debió realizarse en el siglo XVII, entre los años 1610 y 1638.

 

Según consta en las anotaciones de los párrocos, el autor de la obra, debió ser un arquitecto y escultor natural de Cervera de Pisuerga, de nombre Juan Gil de Palacios, a quien los libros se refieren como “Juan Xil de Palacios, architecto, entallador, vecino de Cerbera”. También puede constatarse que por la realización del retablo y las tallas, hubo de cobrar unos 3450 reales, cantidad aproximada, puesto que parte de los pagos se hicieron en especie, fundamentalmente, en quartillos o cargas de trigo.

 

La cifra puede parecer irrisoria en nuestros días, pero en aquel momento, debió de suponer un importante desembolso para la parroquia. De hecho, en las anotaciones del año 1616, se deja constancia de que la iglesia de San Bartolomé estaba “empeñada”, debido muy probablemente “al elevado coste del Retablo”. Tanto es así, que  hubo de realizarse un “esfuerzo” para poder comprar teja con la que retejar la cubierta.

 

El dorado del Retablo, corrió a cargo de Matías Briz, según los libros de fábrica, “pintor, vezino de Bezerril de Campos”, quien recibió por los trabajos cerca de 2000 reales. Intervinieron en su montaje y remate varios obreros más, cuyos nombres o lugar de procedencia no aparecen citados.

 

Estado de conservación

 

La obra de Juan Gil de Palacios y Matías Briz ha llegado a nuestros días en buen estado de conservación, aunque a lo largo de los años ha sido objeto de diversos repintes. En algunas zonas la estructura de madera se encuentra desgastada por el ataque de insectos xilófagos y aparecen también algunas grietas y fisuras causadas por los movimientos naturales de la madera y sus procesos de desecación. En el banco de apoyo  es patente sobre todo la pérdida de las aristas en las molduras y de la talla de alguno de los elementos decorativos vegetales.

 

Trabajos de restauración

 

La restauración del retablo se está efectuando in situ, mediante la instalación de una zona de taller en la iglesia. Por el momento,  se han realizado los tratamientos de conservación, encaminados a frenar el deterioro del retablo y garantizar su estabilidad. De este modo, se ha efectuado la limpieza superficial de la obra, desinfección preventiva,  consolidación de la madera y readhesión de policromía.

 

 

A partir de aquí, actualmente se trabaja en la restauración propiamente dicha, destinada a conseguir una mejor comprensión de la obra y sus elementos estéticos. Así, se está llevando a cabo la limpieza de policromías y revestimientos dorados, que eliminará la suciedad superficial, oxidados y repintes. Posteriormente se rellenarán los orificios generados por la carcoma, para proceder después a la reintegración de policromías. Los trabajos se completarán con la aplicación de un barniz, que garantice la protección del retablo.

 

Cabe recordar, que en el apartado de bienes muebles, también se ha llevado a cabo la restauración del retablo de la Virgen, ubicado en una capilla lateral y de varias de sus esculturas. Además, en su día, se ejecutó también la restauración arquitectónica y la de los entornos.  

 

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