Junta de Castilla y Leon
Junta de Castilla y Leon


Memoria Histórica

Iglesia de San Andrés

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real

Los orígenes de la villa palentina de Cabria se remontan -según la tradición- a la época romana, a aquella Civitas Camarica, villa romana situada en la margen derecha del río Camesa y junto a la vía romana que conducía a la ciudad de Juliobriga, en las proximidades de Reinosa, ya en la provincia de Santander. Existen testimonios que justifican la presencia de una estructura fortificada altomedieval.

.

FOTOVista interior del templo

Vista interior del templo

© Fundación Santa María la Real

HISTORIA Y DOCUMENTACIÓN
A lo largo de los siglos XII y XIII, recibe indistintamente el nombre de Cambria o Cabria y perteneció al dominio monástico de Santa María la Real de Aguilar de Campoo. Ya en el siglo XIV (1352) el Becerro de las Behetrías, señala su pertenencia a la merindad de la villa aquilarense y lo califica como abadengo (de los abades de Aguilar, San Salvador de Oña y del obispo de Burgos) y lugar yermo en el que moran solo hidalgos y en el que no hay pecheros. Pocos años después, en 1369, volvemos a encontrar noticias de esta villa en una permuta de posesiones (un cambio de infurciones y de tercias que eran de la obra de la catedral burguense) entre Juan (1366-1387), abad de Aguilar, y el obispo de Burgos.
 La iglesia de San Andrés de Cabria es uno de los pocos edificios palentinos que todavía conserva la inscripción que conmemora su consagración, y por tanto la fecha en la que, más o menos, fue terminada. En las dovelas del arco apuntado de la portada, abierta en el muro sur de la nave de la epístola, aparece el siguiente epígrafe, desarrolladas todas sus abreviaturas: SUB ERA MCCLX FUIT CONSECRATA ECCLESIA ISTA A MAURICIO BURGUENSI EPISCOPO IIII KALENDAS MAII (En la era 1260 fue consagrada esta iglesia por el obispo de Burgos, Mauricio, a cuatro días de la calendas de mayo), es decir, el viernes, 28 de abril de 1222. García Lobo incluía esta inscripción en el grupo de las consecrationes (junto con las de Quintanaluengos, Brañosera y San Salvador de Nogal). No podemos considerar extraño el hecho de que su consagración corra a cargo del obispo de Burgos (curiosamente el mismo prelado que impulsó la construcción de la catedral burgalesa) puesto que la villa de Cabria pertenecía, desde 1177 y por cesión de López Díaz y de su mujer Sancha de Frías, al obispo de Burgos. Además uno de sus predecesores en la diócesis de Burgos, el obispo Pascual, llevó a cabo a principios del siglo XII la consagración de otros edificios palentinos (San Martín Obispo de Salcedillo, Brañosera y Cordovilla de Aguilar) por depender éstos del obispado burgalés.

 

FOTOPortada Románica

Portada Románica

© Fundación Santa María la Real

ARQUITECTURA
 El edificio fue construido en toda su integridad a base de piedra arenisca despiezada en sillares bien escuadrados, a excepción de la sacristía (con las esquinas reforzadas con sillares) y parte de la torre, construidas con mampostería. Consta de dos naves: la norte, articulada en tres tramos desiguales, se remata con un ábside o tambor semicircular. Este tambor absidal presenta al interior dos hornacinas a ras de suelo, mientras que exteriormente aparece dividido verticalmente en tres paños mediante dos contrafuertes de sección cuadrangular que no llegan hasta la cornisa. Precediendo a este espacio, aparece un presbiterio muy corto y arco triunfal apuntado. Por su parte, la nave sur o de la epístola, comunicada con la anterior mediante un gran arco apuntado, posee un único tramo y un ábside de testero plano. Un coro alto, bajo el que se encuentra una pila bautismal gallonada del siglo XVI, ocupa los pies de ambas naves. A esta disposición primitiva y original se añadieron una serie de estancias que enmascaran un tanto su configuración: el pórtico cuadrado adosado al muro sur de la nave de la epístola, la torre sobre el hastial occidental de la nave, una sacristía adosada al ábside de la nave del evangelio, el camposanto en el lado norte de las naves y una casa parroquial junto a la nave de la epístola.
 El interior de San Andrés presenta gran diversidad en cuanto a tipos de cubierta y soportes utilizados, adoptando distintas soluciones y elementos. Mientras que el primer tramo de la nave norte aparece cubierto con una simple bóveda de cañón, el segundo y el tercero lo hacen con bóveda de arista. La nave sur recurre a la simple cubierta de techo raso de cañizo cubierto con yeso. El ábside de la nave del evangelio presenta la típica bóveda de cuarto de esfera ligeramente apuntada en el semicírculo absidal y el cañón apuntado en el presbiterio. Los muros norte y sur de este último han sido destruidos parcialmente para dar acceso a la sacristía y al ábside de la epístola. En la cabecera de la epístola, de planta cuadrada, se emplea la bóveda de crucería estrellada y en la sacristía septentrional la bóveda de cañón. En cuanto a los soportes interiores, el único exento lo encontramos en la confluencia de las dos naves y los dos ábsides, y lo forma un amalgama de columnas adosadas, pilares y restos de primitivos muros de cierre. Sobre este soporte compuesto descansa el arco que comunica ambas naves. El resto de los soportes se reducen a simples ménsulas sobre las que descansan las nervaturas de las bóvedas. El arco triunfal del ábside del evangelio, apuntado y doblado, descansa, como es habitual, en semicolumnas adosadas.
 En principio lo más factible es que el edificio se proyectara con una sola nave y un solo ábside, correspondiéndose con la nave y cabecera del evangelio actuales. Sin embargo, la presencia de la portada en el muro sur de la nave de la epístola parece indicarnos que esta nave fue construida posteriormente y hasta allí se trasladó la portada. En época plenamente postmedieval (SS-XVI-XVII) se construye el ábside de la epístola reaprovechando piezas de sillería románica. Muy probablemente sea en este momento cuando se levante la torre cuadrada que aparece adosada a los pies de la iglesia. En 1731, según consta en una inscripción conservada en el paramento interior del atrio, se construye éste. Distintas obras realizadas en la segunda mitad de este siglo -construcción del cobertizo que aparece adosado a la torre y cierre del atrio con vidrio y metal- terminan de configurar el aspecto que hoy en día presenta el edificio.

FOTOPila Bautismal

Pila Bautismal

© Fundación Santa María la Real

ESCULTURA
 Ya hemos indicado al hablar del epígrafe de consagración que la portada se abre actualmente en el muro sur de la nave de la epístola, queda resguardada por un pórtico de 1731 que posee planta cuadrada y está abierto por tres vanos de medio punto. Presenta un arco apuntado de ingreso y seis arquivoltas protegidas por chambrana, que descansan sobre pilares o jambas y columnas acodilladas alternativamente, estas últimas con sus correspondientes capiteles y cimacios. Las arquivoltas poseen decoración a base de motivos vegetales, geométricos y de sogueado, y la chambrana con la típica estructura de panal de abeja. Los capiteles combinan la ornamentación historiada inspirada en el Antiguo Testamento (la escena de Adán y Eva con el árbol y la serpiente, presente también en la portada de San Martín de Mudá, Pozancos y el ábside de Santa Eulalia de Barrio de Santa María) con representaciones de animales fantásticos (grifos afrontados, dragones y un león) y cestas vegetales de hojas de acanto. La ornamentación de inspiración vegetal la veremos también en los cimacios de entrelazos.
 En opinión de García Guinea, la portada es obra del maestro Miguel, el mismo que labró las de Revilla de Santullán, Zorita del Páramo y Santa Eufemia de Cozuelos, con un estilo derivado del Maestro de Piasca, que también estuvo activo en Gama, Pozancos y Villavega de Aguilar.
 Desde nuestro punto de vista, las correspondencias entre Cabria, Pozancos, Vallespinoso de Aguilar, Santa María de Becerril del Carpio y Rebolledo de la Torre (Burgos), son tan evidentes que habría razones para pensar en la participación de un mismo taller cuyos ecos llegan hasta el ábside de la ermita de Santa Eulalia en Barrio de Santa María. La fecha de 1222 que leemos en el arco de Cabria, aparecería entonces como un elemento disonante (Piasca y Rebolledo de la Torre aportan las fechas de 1172 y 1186 respectivamente). Si bien el epígrafe pudiera haberse realizado con posterioridad a la talla de la portada, su coetaneidad daría pie para calificar la obra como claro fenómeno de inercia.
 Bajo los aleros de la naves y ábside del evangelio aparecen varios canecillos. Los de las naves son en su mayoría muy simples, casi todos en forma de proa de nave a excepción de algunos con elementos vegetales y animalísticos en muy mal estado de conservación. Mayor variedad presentan los canecillos del ábside del evangelio que soportan un alero moldurado con sogueado, estos canes tienen formas variadas: de nacela, de modillón, una serpiente enrrollándose en el cuello de un ave, un cuadrúpedo, alguna figura sedente y el avaro con la bolsa colgada al cuello. La filiación temática y estilística se establece fácilmente con Pozancos, Rebolledo de la Torre o Villavega.
 En el lienzo central de este ábside y enmarcado por los contrafuertes aparece un vano de medi o punto doblado, abocinado y de doble derrame, sin columnas, decorado con un pequeño baquetón y aristas vivas. Navarro García hacía alusión a un capitel que representaba la lucha de Sansón con el león, habitual en la escultura románica palentina septentrional, y que se encuentra en uno de los capiteles del ventanal en el hastial de la nave del evangelio. Este ventanal románico ha desaparecido completamente.
En el interior la única decoración escultórica conservada se reduce a los capiteles del arco triunfal: el del evangelio está decorado con la lucha de caballeros, armados con lanza y auxiliados por peones, en el de la epístola aparecen seis aves afrontadas alimentando a sus crías. La lucha ecuestre, es una de las escenas mas frecuentes en la escultura tardorrománica castellana, aparece en otros templos palentinos como Gama, Zorita del Páramo, Resoba o Villavega de Aguilar.
 Dos impostas recorren discontinuámente el interior del presbiterio: la superior -que separa la bóveda del muro- coincide con los cimacios de los capiteles del arco triunfal, y está decorado con trama de panal de abeja y hojas cuatrifolias inscritas en círculos; sólo presenta decoración vegetal en el presbiterio. La imposta inferior es lisa, de simple perfil nacelado y  aparece en el arranque de la ventana.

  Imagen en el interior del templo

IMAGINERÍA 
 En el ábside de la nave del evangelio se conserva una imagen, tallada en madera policromada, de la Virgen con el Niño. De clara factura gótica, y datable a fines del siglo XIV. Posee además un facistol que apoya sobre un fuste y una basa de cronología románicas.

 

ENTORNO ARQUEOLÓGICO
 La necrópolis medieval que debe rodear la iglesia no ha dejado evidencias superficiales. Sin embargo es necesario señalar la aparición, en las inmediaciones del edificio, de un pequeño fragmento de terra sigilata, que constituye el primer elemento romano hallado en esta población. Este elemento cerámico, junto con los fuertes muros de carácter romano, que en su momento localizó García Guinea a la entrada del pueblo pueden corroborar, al menos en parte, el origen antiguo que la tradición asigna a esta villa palentina.

 

Autor del texto: Artemio Manuel Mártinez Tejera

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real

AMMT