Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Ermita de San Esteban

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real - CER

Las referencias encontradas sobre la localidad de Lomilla de Aguilar son suficientes para justificar su pertenencia al Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo y al Monasterio de las Huelgas de Burgos como lo prueban las donaciones, permutas y ventas que se realizan. En 1231 Fernando III confirma heredades y collazos en Lomilla, que son propiedades del abadengo de Aguilar.

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FOTOEntorno de Lomilla

Entorno de Lomilla

© Fundación Santa María la Real - CER

Según Mansilla Reollo, a Oña fueron incorporados muchos monasterios e iglesias en los siglos XI al XIII, entre las que aparece San Esteban de Lomilla. Esta información no se encuentra apoyada concretamente por ningún documento. En el libro becerro de 1351-52, Lomilla figuraba como lugar de solariego que pertenece mitad al abad de Aguilar y la otra mitad a la abadesa de las Huelgas de Burgos.

ARQUITECTURA
Se trata de una iglesia rural de pequeñas dimensiones, característica entre los templos tardorrománicos del Noroeste de la provincia de Palencia. García Guinea la clasifica dentro de las iglesias concejo de una sola nave, que pueden nacer de monasterios particulares o como dependencias de los mayores que pasan luego a establecerse como parroquias de concejos libres, que no exigen sino capillas de limitadas proporciones.
La fábrica del templo se levanta con sillería de tamaño regular, bien escuadrada y bien dispuesta, observándose que las piedras de mayor grosor se colocan en la parte baja del edificio. En el interior no se aprecia la talla original de los sillares debido al fortísimo abujardado de las diferentes intervenciones posteriores y al enlucido que presentan algunas de sus partes. El templo ostenta la planta tipo del románico de transición rural, es decir, una sola nave dividida en diferentes tramos articulados por los soportes adosados al muro, un solo ábside semicircular con presbiterio claramente diferenciado y portada abocinada, avanzada respecto al muro sur de la nave. La separación entre la cabecera y la nave se realiza mediante un arco triunfal sobre columnas de capiteles lisos, cimacio simple, basas con collarino y toro de sección circular repetido en otras iglesias como Santa Eulalia en Barrio de Santa María.
El semicírculo absidal presenta bóveda de cuarto de esfera ligeramente apuntado, en tanto que el presbiterio y la nave se cubren con bóveda de cañón apuntado. La cubierta de la nave se articula en cinco tramos por medio de cuatro arcos fajones que reposan en ménsulas sencillas sin labrar, algunas de ellas similares a las de Vallespinoso de Aguilar.
Es pues un templo simple de nave rectangular aunque con existencia de fajones que Martín González agrupó en una tipología característica del románico palentino.

FOTOÁbside, vista exterior.

Ábside, vista exterior.

© Fundación Santa María la Real - CER

Exteriormente el ábside presenta dos contrafuertes de sección rectangular que dividen el semicírculo en tres tramos claramente diferenciados, en el espacio central se abre un vano de medio punto, abocinado en el interior y exterior, sin ninguna  ornamentación escultórica, enmarcado por dovelas. Posteriormente se abrió, en el lado de la epístola una ventana de forma rectangular también abocinada y sin decoración esculpida.
En altura destaca la espadaña que arranca en el muro sur, justamente encima de la portada. A ésta se accede desde una escalera que arranca en la zona oriental del atrio. Su estructura es la habitual de las iglesias de la zona, con dos aberturas de medio punto que albergan las campanas y una superior en un remate a piñón.
La fase constructiva dominante en el templo es claramente románica tardía, pudiéndose distinguir una primera etapa a fines del XII correspondiente a la portada, una segunda hacia inicios del siglo XIII en que se asienta la nave y el ábside; y una tercera posterior a la construcción inicial en la cual tiene lugar la culminación de la espadaña. Esta delimitación cronológica que hacemos del edificio no debe pasar por alto las reformas y añadidos posteriores -la sacristía se construye hacia los siglos XVI-XVII, y el atrio o el cementerio son zonas levantadas durante este siglo- que han sufrido modificaciones (1954) deformando de manera considerable e irreversible la fisonomía original de la misma (cf. abujardados).

 

FOTOVista interior

Vista interior

© Fundación Santa María la Real - CER

ESCULTURA
El acceso se realiza desde la portada románica que se encuentra en el muro sur, correspondiéndose con el cuarto tramo del interior de la nave. Aparece protegida por un atrio moderno. Presenta cinco arquivoltas de medio punto. Estas se corresponden sobre con dos capiteles y dos jambas esquinadas a cada lado. Los capiteles, casi totalmente lisos, portan una piña en su esquina y descansan sobre fustes que poseen basas muy toscas. La decoración escultórica de la iglesia de San Esteban se reduce básicamente al cimacio-friso de la portada, por encima de los capiteles, que lleva hojas cuatripétalas con punto central inscritas dentro de círculos tangentes (similares a las del alero absidal de Mave y otras en Pozancos y Rebolledo de la Torre) y a los muchos canecillos de variadas formas que se conservan en el exterior del hemiciclo absidal. Estos son de proa de nave (igualmente visibles en el alero norte y sur), aunque también apreciamos espirales, figuras antropomórficas -un hombre tocando un instrumento de viento muy similar a otro de Mave y de la portada de Moarves, hombrecillos sentados- y zoomórficas (liebre, perro y ave). Dada la arcaica decoración de la imposta de la portada sería posible sugerir su anterioridad con relación al resto del edificio.

IMAGINERÍA
En Palencia se ha conservado uno de los conjuntos más numerosos de grupos del Calvario pertenecientes al siglo XIII o principios del XIV. Según Ara Gil debían constituir prácticamente la única imaginería de los templos entre los que destaca éste de San Esteban en Lomilla de Aguilar. Se encuentra ubicado en el cuarto de esfera del ábside con las imágenes de bulto redondo de la Virgen, Cristo Crucificado y San Juan, en madera policromada y dorada. Por su talla y proporciones recuerda la manera de hacer de maestros de época gótica de carácter popular (desarrollo de las cabezas de la Virgen y San Juan, desproporcionadas respecto al canon del cuerpo) así como la disposición y gestos de los mismos. Los paños de estas figuras son para Rafael Navarro un alarde de estudiada composición, en sus plegados y en su caída. Existen también dos pequeños retablos barrocos e imaginería de los siglos XV al XVIII.

EPIGRAFÍA
En el muro septentrional del presbiterio aparece una inscripción totalmente ilegible debido al abujardado aunque con caracteres que parecen de los siglos XVII o XVIII.


Autor del Texto: Emilio José Rodríguez Pajares

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real 

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