Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Ermita de San Martín

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real - CER

Las citas a Matalbaniega aparecen con cierta frecuencia entre la documentación del monasterio de Santa María la Real de Aguilar. En época medieval su actividad económica es predominantemente pastoril-ganadera en la que el monasterio controla importantes montes y pastizales. En el libro Becerro de 1351-52, Matalbaniega aparece como lugar de abadengo perteneciente al abad de Aguilar y la abadesa de San Andrés de Arroyo, a excepción de un solar que pertenecía a Don Tello.

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FOTOVista interior

Vista interior

© Fundación Santa María la Real - CER

ARQUITECTURA
Se trata de un templo rural característico del románico palentino. Posee una única nave muy alta, ábside semicircular precedido por presbiterio rectangular, portada abierta en el muro norte y torre cuadrada a los pies. Todo ello realizado con piedra de sillería arenisca. Tanto en los muros del interior como del exterior se conservan algunas marcas de cantero, pero la erosión y el abujardado han hecho que éstas desaparezcan en gran parte.
La cabecera y la nave se separan mediante un arco triunfal apuntado y doblado que apoya sobre columnas con capiteles historiados. El hemiciclo de la cabecera presenta bóveda de horno, en tanto que el presbiterio se cubre con bóveda de cañón apuntado. La cubierta de la nave se encuentra en la actualidad totalmente reformada, pero en origen debió de ser de madera o de cañón apuntado con fajones.
Exteriormente el ábside se levanta sobre un zócalo y presenta una articulación de tres paños a base de contrafuertes prismáticos. Una hilera de canecillos sostiene la cornisa del hemiciclo absidal y de la nave. Está decorada con taqueados, grecas y palmetas entre entrelazos. Una imposta de caveto lo recorre a la altura del umbral de la ventana que se abre en el paño central.
La portada románica, engastada sobre el muro norte posibilita el acceso al edificio. Aparece protegida por un tejaroz moderno ya que el antiguo ubicado a más altura desapareció. Es de arco de medio punto y tiene cuatro arquivoltas que se apoyan sobre capiteles historiados. En el muro sur aparece una portada románica cegada. Según Guinea, ésta posibilitaría la entrada al claustro o a las dependencias monasteriales. Esta iglesia parece tener por lo tanto un claro pasado monástico. Rodríguez Muñoz cree que perteneció a la orden de los templarios. La dificultad estriba en saber cuándo este edificio deja de ser un monasterio particular o dependencia de uno mayor para convertirse en iglesia parroquial y cuándo se destruyó el resto de lo edificado. No se conserva documentación que pueda aclarar este interrogante.
En el hastial se levanta una torre cuadrada reformada en época postmedieval -siglo XVII o XVIII-, a la que se accede por una pequeña puerta con escaleras abierta en el muro sur. La original románica parece ser que tuvo esta misma forma y no llegó a concluirse, o quizás se derrumbó el coronamiento, y producto de la reforma son las troneras que miran al norte. También se encuentra modificado el muro sur y el ángulo suroeste del edificio.
La fase constructiva dominante en esta iglesia es claramente románica y muy homogénea, de hacia mediados del siglo XII. Hacia el siglo XVIII o XIX se adosó al norte del presbiterio una estancia cuadrada que funciona como sacristía.


 

FOTOPortada Románica

Portada Románica

© Fundación Santa María la Real - CER

ESCULTURA
El acceso se realiza desde la portada románica que se encuentra en el muro norte. Presenta arquivoltas de medio punto decoradas con abilletado y escocias con bolas. Los capiteles están muy alterados por la erosión. En uno de ellos se aprecian tres figuras humanas sentadas y en otros aparecen figuras de animales. Sus cimacios abilletados se encuentran también muy deteriorados. Justamente encima de la portada y al lado de un grueso contrafuerte se encuentra un vano románico abocinado. Está configurado por dos arquivoltas, una externa decorada con taqueado y otra interna de baquetón. Ambas descansan en dos capiteles que representan aves afrontadas picoteando un fruto.
En el centro del muro meridional hay una portada semienterrada, cegada y más sencilla que la anterior. Presenta arquivoltas de medio punto decoradas con abilletado, baquetón y escocia con rosetas que apean sobre una pareja de columnas con capiteles decorados. El izquierdo representa dos aves afrontadas difícil de identificar cuyo estilo recuerda al de un capitel de la portada occidental de San Vicente de Becerril del Carpio. El derecho está compuesto por cesta de acantos avolutados, sus cimacios son idénticos al alero de la nave con palmetas entrelazadas. Encima de esta puerta aparecen cinco canecillos muy separados que para García Guinea son indicio del soporte de una techumbre, tal vez galería o claustro. Y aún más arriba, a la misma altura, se abren dos ventanas románicas abocinadas. Su configuración es análoga a la ventana del muro septentrional. El ventanal derecho está decorado con capiteles que representan figuras humanas y cabeza con lazos vegetales en espiral. El vano izquierdo presenta la particularidad de presentar columnas relivarias en sus fustes. Probablemente representen ángeles, apóstoles o profetas. Este tipo de fustes decorados son poco frecuentes en el románico palentino. Aparecen también en la portada de Santiago de Carrión de los Condes, capilla interior de la iglesia de Villadiezma y la portada de Tablares. Los capiteles están decorados con gallináceas afrontadas y con un motivo vegetal idéntico al capitel del otro vano, los cimacios se decoran con bolas. El vano abierto en el ábside tiene dos capiteles de crochet que sostienen una arquivolta apuntada.
Lo más llamativo de esta iglesia es la interesante colección de canecillos que sostienen la cornisa de los muros de la nave y ábside. Se caracterizan por la cantidad -superan los setenta-, por la calidad de su talla y por la variedad de motivos que representan, pudiéndolos agrupar en diversos tipos. Algunos presentan representaciones antropomórficas con carácter fálico, de personajes portando libros y objetos, tocando instrumentos musicales (una doble flauta y un arpa salterio al igual que en Cillamayor). Otros tienen temas zoomórficos: animales fantásticos, monstruos, aves, bueyes, liebres. Y motivos vegetales y geométricos (rollos, bolas, espirales, tallos entrelazados...). El estilo de los canecillos se caracteriza por el alargado canon aplicado a la figuración. En un sillar del lado norte del ábside aparece el relieve de un animal cuadrúpedo bastante deteriorado.

 

FOTOÁbside, vista exterior.

Ábside, vista exterior.

© Fundación Santa María la Real - CER

En el interior, las columnas del arco triunfal apuntado y doblado se apoyan sobre capiteles superpuestos. Representan escenas de animales afrontados que vuelven la cabeza hacia una figura humana que está en medio. Las basas que arrancan de un pequeño podium, se forman por toro perfecto y bolas angulares. Los cimacios están decorados con taqueado. Este tipo de capitel aparece por primera vez en Frómista. Con posterioridad, los veremos en la cabecera de Santa Eufemia de Cozuelos, en Cillamayor y en esta iglesia de San Martín de Matalbaniega. En lo alto del coro, un vano románico comunica con la torre. Sus capiteles están decorados por aves afrontadas y espirales.
La riqueza decorativa de esta iglesia se condensa en las cornisas, canecillos, ventanas y puertas. Sus motivos figurados parecen derivados de la escultura románica heredera de Frómista pero manifestados en Matalbaniega con acusados acentos populares. El edificio se puede fechar hacia mediados del siglo XII. Aunque la aparición de dos capiteles de crochet en la ventana absidal inspirados en modelos más tardíos, retardan la cronología al primer cuarto del siglo XIII. Cabe la posibilidad de que esa ventana fuera integrada posteriormente, a juzgar por el difícil encaje de algunas piezas de las sillería que la rodean.

IMAGINERÍA
En la actualidad, en el interior de la iglesia no se conserva ninguna imagen medieval. Lo que sí sabemos es que el autor del Catálogo Monumental nos habla de “una preciosa Virgen sedente, del siglo XII, en un sillón de época y sobre una peana exagonal”.

Autor del Texto: Emilio José Rodríguez Pajares

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real