Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Iglesia de San Juan Bautista

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real - CER

Poco puede aportarse en relación con el pasado más remoto de esta aldea. Sabemos que al norte, en la actual llanura cultivada, existen restos de un asentamiento romano, posiblemente una villa.

 

 

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FOTOVista interior

Vista interior

© Fundación Santa María la Real - CER

HISTORIA Y DOCUMENTACIÓN
En los comienzos del siglo XIII, justamente en 1212, hay constancia de la existencia de un tal Dominicus de Nogales que aparece como testigo en una escritura de compra de tierras recogida entre la documentación del monasterio de San Salvador de Oña. Al finalizar el mismo siglo, en 1291, y en la misma documentación, hay otra testificación de un clérigo y dos personas de Nogales. Ya en el XIV, en el libro becerro de 1351-52, figuraba Nogales como lugar de Behetría (dos partes)  y solariego (una parte). Las de solariego se repartían entre los señoríos de los monasterios de San Andrés de Arroyo y de Santa Eufemia de Cozuelos. Los de behetría tenían como señores naturales al señor de Vizcaya, Pero Ruiz Calderón, Gonzalo Ruiz, Juan González de Nogales y sus hijos, Pero García y Gómez Gutierres de Grijalva.
Navarro en su catálogo monumental infiere que fue señorío del padre del dramaturgo Pedro Calderón de la Barca durante el siglo XVI, pero que mucho antes había sido cabecera de condado cuyos poseedores venían de la sangre real de León y terminaron en Fernán Roiz, duque de Valduerna, enterrado en Santa María de Aguilar y cuya hija casó con Alvaro Calderón.

 

FOTOÁbside Románico

Ábside Románico

© Fundación Santa María la Real - CER

ARQUITECTURA
Se trata de un edificio de puede incluirse dentro del grupo de iglesias románicas con linterna, pero sin crucero. Los muros románicos se construyen en sillería rojiza, amarillenta y gris, policromía que se percibe bien en el exterior. La fábrica primitiva -de un románico avanzado, ya de fines del siglo XII o principios del XIII- está compuesta de ábside semicircular, presbiterio, linterna prismática y poco alzada al exterior, reforzada por una especie de cubos cilíndricos que apoyan sobre contrafuertes poligonales, y que sujetaban los ángulos entre la linterna y la nave. Sólo se ha conservado el orientado al norte, pues su gemelo del sur desapareció al construirse en época gótica avanzada, como veremos, una segunda nave que rompió gran parte del lienzo románico de este lado. Un atrio construido en época moderna (quizás en el XVIII), con muros de mampuesto y una sacristía, también moderna, se apoyan en el lienzo románico del norte. La espadaña se abre en el hastial de poniente, siendo su cuerpo bajo de época románica en tanto que la parte superior se realiza ya muy avanzado el siglo XIII o quizás en el XIV. La parte románica de esta espadaña lleva ventana sencilla con arco de medio punto. La nave gótica, añadida al sur, tiene cornisa moldurada y contrafuertes angulares, en tanto que el muro románico del norte los lleva rectangulares.
El ábside, al exterior, en parte tapado por el añadido gótico tardío, es semicircular y posee ventanas-saeteras de medio punto en el centro que interiormente oculta el retablo. Todo el ábside y muro norte mantienen una cornisa apoyada en canecillos románicos.
En el interior se percibe con mayor claridad aún lo que debió ser la planta y alzado de la iglesia románica: una nave de tres tramos con bóveda de cañón apuntado sobre fajones apoyados en ménsulas con columnillas dobles con o sin capiteles, otro tramo ocupado por la cúpula y finalmente presbiterio y ábside semicircular. La cúpula es quizás, lo más atractivo y original de la iglesia. Pequeña, en comparación con sus hermanas de Frómista, Santa Eufemia de Cozuelos, Zorita del Páramo o monasterio de Rodilla (Burgos), todas sobre trompas, la de Nogales convierte la planta cuadrangular en octogonal, con arquillos dobles en los muros laterales que apoyan en capiteles centrales decorados. El presbiterio se cubre con bóveda de cañón apuntada, siendo la del ábside de horno.
En época gótica (probablemente sobre el siglo XVI), habiendo quedado pequeña la iglesia, se agrandó derribando parte del muro sur de la fábrica románica, tanto en el tramo de la linterna como en algunos de la nave, construyendo otra nueva que se abovedó con crucerías estrelladas de bien trabajadas claves.

FOTORetablo

Retablo

© Fundación Santa María la Real - CER

ESCULTURA
La decoración escultórica, que seguía un programa iconográfico preconcebido, se centra tanto en el exterior (modillones) como en el interior (ménsulas, capiteles y arcaduras). En el arco toral que da a la nave se trabajó el guardapolvo con imposta de billetes y una figurilla de Cristo bajo arquillo en su lateral izquierdo. En el muro de este lado aparece otra imposta con flores cuatripétalas inscritas en el interior de círculos y palmetas entrelazadas, ambas decoraciones de tema más viejo. El triunfal es un arco de rosca abilletada con piezas de diferentes facturas, quizás retales sobrantes de un taller que trabajaba en serie.
Los capiteles de la linterna, que soportan los arquillos de los torales norte y sur, llevan tallas figurativas y vegetales. Los del sur son, de izquierda a derecha: 1.-vegetal con acantos; 2.-filas superpuestas de caulículos (vistos en Frómista, Cillamayor, Moarves o Cozuelos); 3.-Daniel en el foso de los leones; 4.-Adán y Eva flanqueando el árbol de la vida con la serpiente enroscada (recuerda a los capiteles de Santa Eulalia de Barrio de Santa María, Pozancos y Cabria, así como a la ventana de Rebolledo de la Torre); 5.-Cuadrúpedos híbridos afrontados. Al lado norte, el esquema se repite, aunque el punto central de apoyo de los dos arcos consiste en una doble columna con capitel de crochet (hojas de acanto y bayas) y máscara superior, asomando entre unas volutas. Las basas son considerablemente altas y se decoran con bolas. En las trompas de la linterna se tallan los símbolos de los evangelistas (como en Zorita del Páramo) aunque falta el toro que representa a San Lucas.
Aunque Lojendio-Rodríguez opten por considerar que la escultura de Nogales como ruda, arcaizante y expresiva, pensamos que el juicio resulta inexacto, pues si analizamos técnica y expresividad de los capiteles citados comprobaremos una indudable finura en la primera y un bien estudiado tratamiento de formas y volúmenes que testimonian las manos de escultores activos en el crucero de Cozuelos y en la portada de Moarves. Del escultor que García Guinea apellidó Maestro de los capiteles de Moarves.
Los canecillos exteriores del ábside, presbiterio, muro norte y linterna, se encuentran en mal estado de conservación y con numerosas fracturas. Los hay de simple caveto y figurativos (sodomita, león, cuadrúpedo, ave, lector, toro, crochets,...), predominando sobre todo, en la cornisa septentrional, los más sencillos.
La decoración escultórica del templo se completa con el arquillo decorado con bolas que aparece en el tramo anterior al cimborrio -en alto y en el lateral izquierdo- así como las claves de bóveda góticas tardías, caladas y con diferentes motivos (ángeles con las alas esplayadas, estrellas en emblemas heráldicos, flores, etc.,.) que unen los nervios de la cubierta de la nave meridional.
Interesante pila bautismal, gótica, tallada con arquillos y motivos florales, figurativos y escudos, datable en los comienzos del siglo XVI.


IMAGINERÍA
Existe un grupo de Calvario completo datable a fines del siglo XIII o inicios del XIV. Según Ara Gil éstos debían constituir prácticamente la única imaginería de los templos. Destaca este de Nogales de Pisuerga, muy parecido a los de Corvio y Montoto de Ojeda. Se encuentra instalado bajo una hornacina en el lado de la epístola con las imágenes de bulto redondo de la Virgen, Cristo Crucificado y San Juan, realizadas en madera policromada de buena calidad.
En las cabeceras de las dos naves, un retablo barroco en cada una: el de la nave románica, de inicios del XVIII con buen dorado; el de la gótica de finales del mismo siglo con imaginería de la época. Otros dos retablillos del siglo XVIII, más populares completan el conjunto.

Autor del texto: Emilio José Rodríguez Pajares

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real