Junta de Castilla y Leon
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Memoria Histórica

Iglesia de San Martín Obispo

FOTOVista general del templo

Vista general del templo

© Fundación Santa María la Real - CER

La iglesia fue consagrada el 11 de febrero del año 1118. Esta zona de la actual provincia de Palencia formaba parte -en el siglo XII- de la diócesis burgalesa. Salcedillo perteneció al monasterio premostratense de Santa María la Real de Aguilar de Campoo y al alfoz de esta misma villa, tal y como consta en un privilegio de Alfonso X.

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FOTOPortada

Portada

© Fundación Santa María la Real - CER

Su actual disposición en planta es el resultado de múltiples y profundas transformaciones, tal y como ocurría con otras iglesias de la zona del valle de Santullán. Posee dos naves, un ábside semicircular precedido de presbiterio, un cuerpo de acceso a la espadaña (esta última adosada a los pies) y, por último, una sacristía cuadrangular adosada al lado sur de la nave. Exceptuando otros materiales localizados en lugares muy concretos (ladrillo, hormigón, mampostería y sillarejo), en la construcción de época medieval predomina la sillería arenisca (de un grano muy fino, similar a la de Brañosera). De ese momento se conserva muy poco, como tendremos ocasión de comprobar, ya que el edificio sufrió distintos percances y varias reformas (una en 1931) a lo largo de su ya dilatada historia. El más importante, sin lugar a dudas, fue su práctica destrucción durante los preludios (1934) de la Guerra Civil española, vividos con especial intensidad en esta cuenca minera. Pocos años después, en la década de los 40, distintas obras de reconstrucción intentarían devolverle -con mayor o menor acierto- su aspecto original. Es, en este sentido, un caso prácticamente idéntico al ocurrido en las iglesias cercanas de Santo Tomás de Barruelo de Santullán y Santa Eulalia de Brañosera.
La iglesia de San Martín contaba, al parecer, con dos naves separadas entre sí por dos grandes arcos formeros apuntados: una principal y otra añadida al lado sur. En esta última se abren, además de la portada, tres vanos de medio punto y ambas se cubren con hormigón que posteriormente se retocó con un enlucido de yeso, actualmente desprendido en alguno de los tramos. Estos fueron creados artificialmente mediante la implantación de varios arcos fajones realizados también en hormigón. Al norte de la nave principal se conserva semiderruida la que debió ser otra nave abierta mediante un gran arco apuntado.
Un arco triunfal de medio punto, con triple arquivolta lisa y restos de policromía en sus dovelas, da acceso a la cabecera del edificio. Esta se compone de presbiterio recto y semicírculo absidal, cubriéndose el primero con una simple bóveda de cañón apuntado mientras que el segundo lo hace con la característica bóveda de horno o de cuarto de esfera, en este caso iluminada por un óculo que ayuda a dar un poco más de luz al ya de por sí oscuro edificio. Al exterior sendos contrafuertes (el del lado sur oculto por la sacristía) contrarrestan el empuje del arco triunfal y una única ventana de medio punto abierta en el centro dinamiza el paramento absidal, que se asienta sobre un doble zócalo o basamento.

FOTOVista del edificio

Vista del edificio

© Fundación Santa María la Real - CER

El conjunto se completará con la presencia de una sacristía y de la espadaña, además del cuerpo de acceso a esta  última. La primera de ellas, con un único vano o ventana en el muro sur, es cuadrangular en planta y aparece cubierta con una sencilla bóveda de crucería con clave central de flor carnosa cuyos nervios descansan sobre ménsulas angulares de gajos. Curiosamente, y contra lo que viene siendo costumbre, esta no se comunica con la cabecera, sino con la nave lateral. En cuanto a la espadaña, de perfil escalonado, es relativamente moderna, con doble nivel de campanas, a ésta se adosó una torre prismática del siglo XVIII.
Las posibles fases constructivas por las que pasó este edificio ofrece cronologías muy dispares. La primera, románica (primera mitad del siglo XII), dotaría al edificio de la que habría de ser su configuración original y comprendería la nave y  la cabecera, si bien García Guinea sólo considera románico -y por tanto lo único que resta de la primitiva iglesia consagrada por el obispo burgalés- el ábside y la portada. En una segunda que podríamos datar a lo largo de los siglos XVII-XVIII, se llevaría a cabo la construcción de la torre, espadaña y sacristía. Analizando detenidamente su planta se podría afirmar que la iglesia constaba de una sola nave, en cuyo muro sur se localizaría la portada, ahora desplazada en esta misma dirección. Este espacio meridional moderno constituye el pórtico propiamente dicho. Nos encontraríamos pues ante un caso constructivo muy similar a los de San Andrés de Gama (1190) o San Andrés de Cábria (1222).

La portada es uno de los escasos vestigios de una etapa cronología románica que todavía conserva intacto el edificio, y condensa la práctica totalidad de la ornamentación escultórica. La portada de medio punto esta abierta en el muro sur de la nave principal y ligeramente adelantada con respecto a esta, está formada por guardapolvo con doble banda de arquillos afrontados separados por una línea y tres arquivoltas (decoradas con billetes, bolas y sogueado, simple escocia y banda de flores heptapétalas inscritas en círculos) que descansan sobre jambas y columnas acodilladas. Las columnas presentan capiteles decorados: desgraciadamente apenas podemos describirlos dado el avanzado estado de deterioro en el que se encuentran, sin embargo el de la derecha, deja entrever su decoración a base de dos figuras zoomorfas afrontadas (leones o grifos, probablemente) y roleos, mientras que las basas descansan sobre altos plintos. Por su parte la imposta-cimacio posee flores cuatripétalas inscritas en círculos que recuerdan a las de Pozancos y Rebolledo de la Torre.

Todavía son visibles, tanto en este muro norte de la nave como en el del lado sur, una serie de canecillos que no hemos de catalogar como medievales, sino como modernos: estos presentan la misma talla que los actualmente existentes en la iglesia de Barruelo de Santullán y fueron obra de los mismos canteros que trabajaron en la restauración de estos edificios en la década de los 40. Otro tanto ocurre con la ornamentación de dientes de sierra que decora las cornisas. Tan sólo los canecillos del exterior del ábside podemos considerarlos originales. Merece señalarse la existencia de un pequeño relieve, un cuadrúpedo quizás, que probablemente descontextualizado, se encuentra en el ángulo NE de la nave principal, por encima del tambor absidal.

Navarro nos habla de la existencia de una Virgen románica sedente anterior a la iglesia, que procedía de una ermita desaparecida más antigua que el templo que reseñamos... Desgraciadamente la imagen no se conserva en el edificio, desconociéndose su actual paradero.

Hacia mediados de este siglo todavía se conservaba en el templo una pila bautismal románica que al parecer era de una gran calidad, una primorosa pila bautismal entre las de mas mérito en la copiosa serie palentina para Navarro.

Autor del Texto: Artemio Manuel Martínez Tejera

Enciclopedia del Románico - Fundación Santa María la Real